Por el bien de la productividad, aprende a decir “NO”

Por el bien de la productividad, aprende a decir “NO”

Va siendo hora de que aparezca el desarrollador, programador o friky (llámale como quieras), que llevamos dentro para escribir las primeras líneas en el blog. A menudo es más fácil hablar de Marketing o Redes Sociales, pero como amantes de los retos, nos hemos visto tentados a de programación o gestión de proyectos software.Nadie dijo que fuera fácil, pero lo intentaremos.

Estamos convencidos que el inventor del mantra “El cliente siempre tiene la razón” nunca ha intentado llevar a cabo tareas de desarrollo para clientes con ideas grandiosas, pero realmente sin ningún tipo de experiencia técnica.

Hoy en día, existen muchas empresas que dicen dedicarse al mundo del software, pero no todos saben cómo gestionar eficazmente dichos proyectos, ni siquiera son capaces de determinar el guion correcto para un perfecto desarrollo. Pero bueno, si les brindamos la opción, es probable que por lo menos lo intenten. De intentar a conseguir hay un buen trozo.

El equipo de Baldarian y teniendo en cuenta los diferentes roles que hemos desempeñado con el paso de los años… desde desarrolladores puros, pasando por responsables de proyectos hasta consultores integrados en diferentes empresas, hemos aprendido, y no precisamente por las buenas, que tratar de contentar a todos los clientes y sus caprichos o lo que sería lo mismo, “besar por donde pisan” limita las capacidades de nuestro trabajo.

Ahora os daremos tres razones por las que necesitas aprender a decir NO a tus clientes:

 

No todos los clientes son buenos para nuestro trabajo

No hace mucho, un posible cliente nos comentó que no se sentía cómodo pagando un porcentaje del trabajo por adelantado. Evidentemente, y como muestra de nuestra profesionalidad le explicamos la necesidad de dicho pago para poder hacer frente al arranque del proyecto. Como expertos “ofrecemos software personalizado e incluso soluciones personalizadas”, pero como todos los trabajos, tienen un precio.

Finalmente, el cliente potencial pasó a ser un NO cliente. Aunque evidentemente no fue el mejor resultado por lo que hace el ingreso a final de mes, sí que fue un resultado óptimo para nuestro equipo y también nuestro negocio. Nos habíamos desecho de un cliente tóxico.

Nuestra falta de flexibilidad, que no de profesionalidad, no nos resultó difícil. Le explicamos al cliente la situación y tiene dos opciones: aceptarla o desestimarla. Es la única manera que nos ha hecho aprender a que no podemos adaptarnos a cada cliente si queremos seguir siendo escalables y rentables.

Un informe de Forrester pronostica que durante 2018 las empresas que quieran contratar servicios de desarrolladores senior podrían acabar pagando hasta un 20 por ciento más de las tasas salariales del mercado. En medio de una “escasez de talento técnico”, es relativamente fácil encontrar nuevos clientes. Lo más complicado es atraer a los mejores desarrolladores.

Exigir a los clientes que acepten nuestras condiciones nos ayuda a gestionar los proyectos, pero también demuestra que valoramos nuestro trabajo más que el dinero de un cliente difícil. Baldarian puede llegar a sobrevivir algunos meses sin nuevos clientes, pero si todos nuestros desarrolladores experimentados y profesionales se van, estamos bien jodidos.

 

Los clientes pagan para que seas un experto, no un “SI a todo” con piernas

En ocasiones, muchas empresas y autónomos se ven obligados a decir “sí a todo” por miedo a perder clientes o a recibir malas críticas por parte de estos. Sin embargo, el riesgo de que estas situaciones ocurran es mucho mayor si caes en la rueda espiral de “intentar” hacer cosas que están demasiado lejos de aquello de lo que eres capaz de hacer. Se trata de cumplir y superar siempre las expectativas. Damos soluciones.

Así que en Baldarian lo tenemos claro, sabemos cuáles son los servicios que ofrecemos y cuáles no. Trabajamos con: PHP, Laravel, JavaScript, Node, Ionic, Magento, WordPress, Symfony y Zend. Estas tecnologías son modernas, maduras y nos permiten construir y escalar productos/servicios rápidamente.

Los clientes nos están pagando por nuestros servicios para hacer algo mejor – y más rápido – que si lo hicieran ellos mismos. Podemos decir que nos están confiando el crecimiento de sus negocios. Y dando soluciones, nunca les defraudaremos.

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos regularmente es que los clientes se obsesionan con funciones o integraciones adicionales que creen que son necesarias para alcanzar sus objetivos y es ahí donde hemos de saber acompañarlos. Es el momento perfecto para demostrar cómo podemos entregar resultados de la manera más eficiente y fácil de usar posible

 

Hay demasiada o muy poca participación del cliente

Tiempo atrás era muy común que las empresas pasaran hasta tres años en proyectos de desarrollo, solo para darse cuenta de que el producto final que se había entregado no cumplía con sus objetivos. En el día de hoy, los proyectos de software son proyectos vivos y como en muchos campos laborales, tienen un margen de caducidad muy corto.

También cabe decir que proyectos a 3 años vista son poco comunes, y poco efectivos hoy en día. Siempre se pueden “apretar las tuercas” para conseguir un servicio de calidad en un período de tiempo corto. Pero correr de manera efectiva requiere que nuestros clientes se involucren en todo el proceso de creación, desde el principio hasta el fin.

Mientras que el equipo de desarrolladores de Baldarian resolvemos problemas, no nos gusta convivir con clientes que quieren entregarnos un informe, desaparecer y luego esperar un producto terminado, así como por arte de magia, como si nosotros supiéramos TODO lo que ellos quieren. En su lugar, queremos trabajar estrechamente con los clientes en un proceso de desarrollo. Y si no que se lo digan a nuestro CEO, Jaume Solís, “que apenas habla por teléfono con los clientes” (véase el modo ironía en esta última frase).

La comunicación y la colaboración son el alma de los proyectos de desarrollo eficaces, y ayudan a producir productos finales más sencillos y mantenibles, con menos errores y fallos de diseño. Hay que saber encontrar el equilibrio perfecto para optar por los mejores resultados. Solo así, los clientes acaban repitiendo.

Así que no olvidéis que decir NO, no conlleva ningún riesgo para tu negocio, sino que a veces es necesario. Tómate tu tiempo, di NO y toma las riendas de los proyectos, marca el tiempo y lidera un proyecto final de éxito.

 

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